La Academia de San Romualdo celebró, el pasado martes 4 de febrero, un acto que reunió a un numeroso público que llenó el auditorio del Centro de Congresos Cortes de la Real Isla de León ante la relevancia internacional de la personalidad invitada por la institución académica. Previamente al inicio del evento, periodistas de distintos medios de comunicación apuraban los minutos para recoger algunas reflexiones de D. Ángel García Rodríguez, conocido como el Padre Ángel, sacerdote, filántropo católico español, fundador y presidente de la ONG Mensajeros de la paz. Quien fue además galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia en 1994 camina hacia sus 88 años de edad impasible en su lucha contra la pobreza en el mundo, especialmente defendiendo los derechos de la infancia y como objetivo incorporado recientemente, y defendido en sus actos públicos a través de sus palabras, el duro combate de la soledad que actualmente padecen millones de seres humanos, con especial énfasis en personas de avanzada edad que, en un mundo convulso como el que vivimos actualmente, parecen no tener cabida en la sociedad. Para ello ha creado una nueva fundación como reveló durante su estancia en San Fernando.
El padre Ángel vino a esta ciudad y lo hizo para convertir en privilegiados a quienes asistieron a este acto, especialmente por la agitación de conciencias que el sacerdote provoca en todo aquel que lo escucha. Y para extraer todo lo bueno que rezuma no solo de sus palabras sino también de sus hechos en tantos años, y hacerlo en apenas una hora, nadie mejor que el periodista D. Alfonso Rodríguez Muriel, quien participó en un acto con un formato distinto al habitual de los actos académicos, ya que en este caso el profesional de los medios y el fundador de Mensajeros de la paz mantuvieron una conversación en la que las preguntas esgrimidas por el entrevistador sirvieron para pasar de las primeras experiencias del padre Ángel desde que era un niño en su modesto pueblo asturiano de Mieres del Camino hasta los nuevos proyectos emprendidos, dejando en el intercambio de reflexiones un recorrido francamente intenso de experiencias, tanto del padre Ángel como compartidas entre ambos. Como apuntó la presentadora del acto Dña. Rosa María de Alba al realizar una semblanza de los dos invitados de la tarde, desde que hace ya 25 años los caminos del sacerdote y del informador nacido en San Fernando se cruzaron porque ambos emprendieron un incierto camino a África para liberar a 25 niños esclavos cautivos en un barco. Después de aquello, años de acciones juntos, de presencia en conflictos bélicos («a día de hoy existen 56 guerras en el mundo», lamentó Alfonso Rodríguez durante sus intervenciones) y de iniciativas en pro de un mundo mejor que han convertido la amistad del padre Ángel y el periodista en un sólido y eterno bastión cuya compenetración se hizo palpable a lo largo de la conversación.
Una charla en la que el corresponsal de guerra en países como Kosovo, Bosnia, Ucrania (demoledor el vídeo de varios minutos mostrado de los niños ucranianos recogidos en centro de menores como víctimas del horror de la guerra) o en las zonas de conflicto de Oriente Medio hizo recorrer con sus preguntas al padre Ángel sus experiencias y trabajo por los desatendidos. Su labor en la iglesia de San Antón en Madrid, abierta las 24 horas y en constante atención para quienes necesitan alimentos y mantas, a la que «se han escapado» desde Su Majestad Felipe VI a estrellas como Richard Gere compartiendo vivencias con la gente humilde sin prensa por medio. O las reuniones con el Papa Francisco, al que el padre Ángel admira sin reservas por el carácter social de las palabras y las obras del pontífice jesuita, con el anecdotario de la bufanda roja que siempre lleva el sacerdote asturiano o el vídeo que con su (otro) móvil logró hacerle a Su Santidad con el beneplácito de este, burlando a los escoltas que ya previamente a entrar en la sala donde le esperaba el Papa le despojaron de todo lo que consideraron de riesgo, incluido su teléfono… sin percatarse de que llevaba dos.
No faltaron las referencias a las residencias, hogares infantiles, hospitales, etc. construidos en lugares dispares del mundo gracias a la ONG Mensajeros de la paz o los argumentos sobre la clase política actual o a la que en su día se tuvo que enfrentar el propio padre Ángel. Mientras se mostraba en pantalla una foto de Francisco Franco recibiéndole en audiencia acompañado de un grupo de niños, el sacerdote contaba la historia de aquellas 3.000 pesetas que el dictador le concedió para atender a los necesitados y que rechazó, no sin suscitar polémica por este hecho y que el gobernador civil de Oviedo le rogó que cogiera el dinero para evitar represalias «a ambos. Lo hice, pero las tengo enmarcadas en el despacho», apostilló sonriendo el sacerdote asturiano, para después compartir algunas experiencias con los políticos contemporáneos, con líderes actuales de partidos que han ido a la iglesia de San Antón «con la condición de que vinieran sin cámaras. Lo han hecho, pero por separado», lamenta el padre Ángel, que espera que algún día Pedro Sánchez y Núñez Feijóo vengan juntos «porque en realidad nadie es malo. Hay personas enfermas, pero no malas. Donald Trump es un enfermo, que se cree un semidios. Y los semidioses caen. En el mundo nadie quiere hacer el mal, lo que pasa es que a quienes gobiernan hay que pincharlos para que hagan las cosas. Son ellos quienes tienen que actuar. Por mucho que nosotros hagamos, que la Iglesia, las ONG, etc. emprendamos acciones, quienes hacen carreteras, suben o bajan el sueldo a la gente son los políticos. A ellos les he dicho que si hicieran sus consejos de ministros pegados a las vallas que existen y que dividen, el mundo cambiaría», aseveró el sacerdote reconocido universalmente que no dudó en afirmar que, por mucho que no nos lo parezca, «el mundo está ahora mucho mejor que antes. Lo que hemos hecho no existía hace cien, cincuenta, veinte años. Estamos en un mundo en el que los valores los apreciamos más. Es mentira que los hayamos perdido. Hoy nadie sale de este salón y, si vemos a alguien tirado en la calle, pasamos de largo. Llamas al 112, a los servicios sanitarios… Nuestra sociedad no es la que se refleja en el Congreso y el Senado, sino la que coge el tranvía ahí, en la puerta, todos los días. Los otros lo hacen porque hay medios detrás de ellos, si no los hubiera…».
Al finalizar la entrevista, el presidente de la Academia de San Romualdo, D. José Enrique de Benito Dorronzoro, tomó la palabra para afirmar que las palabras del padre Ángel habían trasladado «paz, cariño, tranquilidad, bonomía y optimismo. Usted ve el futuro con optimismo, y eso es muy importante en un mundo en el que constantemente leemos noticias negativas». Tras asegurar que la presencia del padre Ángel ha sido «una experiencia inolvidable para la Academia», el Sr. De Benito entregó al padre Ángel una reproducción del cartel anunciador del acto, una reproducción del escudo de la institución académica y un ejemplar del libro publicado con motivo del 50 aniversario del Concurso Internacional de Cuentos Puente Zuazo que organiza anualmente la Academia.
En el vídeo alojado en el canal oficial de la Academia de San Romualdo en YouTube se puede visionar el acto completo. Se adjunta además una galería fotográfica.
