XXV Pregón de Navidad de D. José Carlos Fernández Moreno y concierto de la Orquesta Tararea

El escritor y académico D. José Carlos Fernández Moreno ha tenido a su cargo, el 14 de diciembre, el XXV Pregón de la Navidad que organiza la Academia de San Romualdo por encomienda del Ayuntamiento de San Fernando. Posteriormente, la Orquesta Tararea Laboratorio Musical de Córdoba, dirigida por D. Manuel Pérez, ha ofrecido el concierto de Navidad en un brillante acto celebrado en el Teatro de las Cortes. 

En el exquisito marco de este histórico coliseo y con una elegante decoración navideña presidida por las imágenes del Nacimiento, la secretaria general de la institución académica, Dª Adelaida Bordés Benítez, dio lectura a las actas donde se acordó la designación de Fernández Moreno como pregonero y la presencia de la Orquesta Tararea para el posterior concierto. Se da la circunstancia de que el pregonero de 2019 ya realizó esta disertación hace ahora 23 años. La academia tuvo a bien encomendarle nuevamente el pregón, al cumplirse las bodas de plata de la creación de este acto, coincidiendo con los 25 años de pertenencia a esta institución por parte de José Carlos Fernández.

Con casi un centenar de exaltaciones que a lo largo de casi cuatro décadas ha ofrecido el pregonero, su pregón -y sobre todo reflexión- sobre la Navidad no defraudó al público que abarrotó el Teatro de la Cortes de la ciudad. Fernández Moreno sustentó sus palabras sobre dos pilares: el recuerdo intimista de las navidades clásicas con todos sus consustanciales elementos y sentimientos y la advertencia de una desvirtuada fiesta en la actualidad ante un feroz consumismo, «la exageración y el dispendio más injusto e inapropiado.  Acaso, tantos brillos, tanto oropel, tantas luces de colorines, tanta proliferación de cuatricromías, tanta ferocidad consumista, estén deslumbrando nuestros ojos y no nos dejen ver la realidad, el sentido de lo principal; y así, la Navidad se encuentra cada vez más sustituida por elementos y compromisos espurios dando origen a que cada vez se nos vaya escapando más de las manos, de los sentimientos y del corazón, hasta tal punto que cuando intentemos recuperar su esencia ocurra como cuando se escapa entre los dedos el mercurio de un termómetro, imposible de atrapar».

No obstante, el pregonero equilibró extraordinariamente estas severas reflexiones con la descripción intrínseca de la belleza y la bonhomía de las fiestas navideñas.  Y lo hizo con una original estructura en su pregón, realizando un recorrido temporal inverso a la trayectoria natural de la Navidad. Es decir, comenzando con la Epifanía y la llegada de los Reyes Magos el 6 de enero hasta la emblemática fecha de celebración del sorteo de la Lotería de Navidad. Con ello logró un inteligente efecto: colocar a flor de piel los sentimientos de los espectadores con la nostalgia de los regalos de Reyes Magos más tradicionales y la ilusión intacta de antaño, ubicar la fecha del nacimiento del Niño Dios en el epicentro de su disertación y finalizar con el halo de esperanza del tiempo más lúdico de las fiestas, es decir, la lotería en la que depositan sus esperanzas millones de personas: «La mañana de cada 22 de diciembre forma parte del rito, digamos, pagano, pero no por ello menos ilusionante de la Navidad. Hasta aquellas personas que no juegan a la lotería se identifican con el soniquete de las voces infantiles y con el ruido de esas bolas caprichosas del cojinete de la suerte. Algunos sueños se verán cumplidos, la mayoría no, la mayoría, tras el sorteo, adoptaran una actitud resignada y, encogiéndose de hombros, exclamarán:  ¡Bueno…, el año que viene será! O todo lo más pensarán: A ver si en el sorteo del Niño… Pero el trago pasa rápido, y amanecerá el día siguiente y todo volverá a ser igual, como si nada hubiera ocurrido. Y nuestra vida no habrá dado ese ansiado giro de 180 grados. Pero nadie nos quitará el derecho de haber soñado».

Quiso el pregonero utilizar la música como recurso para las diferentes partes de su disertación, ya que la Orquesta Tararea se encontraba dispuesta en el escenario junto con su director durante todo el pregón. Así, sonaron apostillando las palabras de Fernández Moreno temas o villancicos como ‘Viejecito de las gachas’, ‘Suite Abdelazer’, ‘Tan tan’ o ‘Dime Niño’. Y no fueron las únicas intervenciones de Tararea las que surgieron durante el pregón. Tras un bello poema a modo de oración dedicada al Niño Jesús por parte del pregonero, tres mujeres de las letras isleñas se acercaron hasta el Nacimiento desde el patio de butacas para, cada una de ellas, dedicar unas sentidas palabras al Niño Dios. María Dolores Barrios, María Jesús Rodríguez Barberá y Manoli de los Santos aportaron aun mayor calidez al momento, poniendo el broche de oro con sus letras -a modo prácticamente de plegaria- a la lírica del pregonero instantes antes, que había declamado así:

No dudó el pregonero en ser conciso al afirmar que «tanto como nos rasgamos las vestiduras ante fiestas, que dicen muchos que no nos son propias, y resulta que esos mismos son los que adulteran las esencias de las celebraciones de raíz religiosa transformándolas en un mercadeo que tiene un pie en la ostentación y el otro en la inmoralidad», tras la involución que a su juicio ha tenido la celebración de la Epifanía y los Reyes Magos. De esta manera, invitó a transmitir el verdadero sentido del Nacimiento del Hijo de Dios «y que no era otra cosa que el amor, el respeto entre los hombres y, por encima de todo, la justicia. La caridad es una virtud teologal muy necesaria, pero no haría tanta falta si de verdad, de verdad, predominara la justicia. Es decir que volviéramos a ese mensaje inicial de Jesús niño y de Jesús hombre, al mensaje de Dios misericordioso y justo«.

Tras enlazar la Nochebuena con el tradicional montaje del Nacimiento o Belén y alabar las excelencias del nivel demostrado por los belenistas isleños en este sentido con otro sentido poema y destacar previamente el espíritu de la Nochevieja («Ojalá todo lo que envejece pudiera sustituirse con la presteza y eficacia con que la Nochevieja se convierte en nueva, merced al sonido de doce campanadas y al casi mágico y atragantador filtro de la ingestión aperreada de otras tantas uvas, momento en que la noche se hace nueva y encantadora, como todo lo recién nacido»), el pregonero finalizó invitando a los presentes a disfrutar de las vísperas navideñas que en estos días acontecen. «Si la Navidad es alegre, estas vísperas no le van a la saga. Hace muchos años el signo evidente de la proximidad de la Nochebuena eran las tornasoladas piaras de pavos expuestos a la venta ante la fachada del Mesón del Duque o en el rincón de la calle Hernán Cortés, ante el patio Olea, por ejemplo. Ahora, prologa el acontecimiento la visión de los camiones de Iluminaciones Ximenez, la visita a los nacimientos, el escaparate de Bozano con sus figuras en movimiento, el mercadillo belenista de la Plaza del Rey, los belenes vivientes y los más que altruistas cortadores de jamón en la Alameda. Los tiempos y las costumbres van cambiando pero el espíritu es muy parecido. Y desde ese espíritu, desde lo más profundo de ese espíritu, pido a Dios que os colme a todos de bendiciones, que os proteja y que disfrutéis de una muy, muy feliz Navidad».

Concierto de Navidad

Los prolongados aplausos a José Carlos Fernández Moreno por su sentido pregón dieron paso a las palabras de gratitud del presidente de la Academia, D. José Enrique de Benito Dorronzoro, la felicitación de la alcaldesa. Dª Patricia Cavada -que le hizo entrega de un presente al pregonero- y el concierto de la Orquesta Tararea, en el que intervinieron las sopranos Dª María José Fernández y Dª Auxiliadora Belmonte. La formación musical, bajo la batuta de D. Manuel Pérez, interpretó las temas o villancicos ‘Ya viene la vieja’ (popular castellana), ‘Con un sombrero de paja’, de Juan A. Chica; ‘Sol de alba’ (popular asturiano), ‘Con el piripín’ (Dámaso Torres) y ‘Lunita clara de los plateros’, ‘Ni ventana ni balcón’ y ‘echa vino manijero’ de Ramón Medina.

Tras este brillante, acto la Academia de San Romualdo volverá a su actividad el próximo martes 14 de enero de 2020, con la conferencia ‘Astronomía del siglo XXI. Proyecto Gaia’, a cargo de Dª Françesca Figueras Siñol, doctora en Astrofísica (consultar apartado ‘Curso 2019-2020 de esta web). Hasta entonces, la Academia les desea a todos y a todas unas felices navidades y un venturoso inicio de año nuevo.

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