Sesenta minutos de datos tan abrumadores como necesarios y que invitan a reflexionar sobre los problemas cotidianos más acuciantes que padecen las personas enmarcadas en la tercera edad y que están relacionados con los accidentes provocados por caídas. Así podría definirse en primer término la conferencia que el doctor D. Javier Benítez Rivero, reputado geriatra y doctor en Medicina, pronunció el pasado 12 de mayo en el auditorio del Centro de Congresos Cortes de la Real Isla de León organizada por la Real Academia de San Romualdo de Ciencias, Letras y Artes, dentro del programa de actividades del curso académico 2025-2026.
La disertación del doctor Benítez Rivero llevaba por título «La importancia de la prevención de las caídas en las personas mayores. Todos estamos implicados» y se constituyó en toda una exposición de intenciones basadas en razonamientos médicos y números como manera más directa de hacer ver al público asistente en particular y a la sociedad en general que la acción social de las administraciones públicas, instituciones, centros sanitarios y también de cada ser humano a la hora de actuar para favorecer la vida de quienes ya sobrepasan los 65 años de edad es absolutamente fundamental para aumentar una calidad de vida de nuestros mayores, en tela de juicio por las carencias existentes, al menos para el conferenciante y un gremio, el de los profesionales geriatras, que debe tener más importancia en un país como España, cuya aumento en la media de años de vida conlleva una sociedad con mayor número de personas mayores a las que no se les atiende como debe hacerse en un estado del bienestar.
Y es que para D. Javier Benítez Rivero, que cuenta con una dilatada trayectoria, siendo reconocido como un referente en la investigación y formación geriátrica en Andalucía, las caídas de las personas mayores son evitables. Pero es necesario continuar sumando más datos sobre el número de las que se producen para avanzar en las investigaciones —entre ellas las que el propio doctor Benítez lleva años realizando—, y para ello deben notificarse todas las incidencias que se incluyan en los historiales médicos («hay que pensar que un simple tropezón es una caída y hay que comunicarlo para que su registro en el historial permita conocer los datos») y, por otro lado, hacer especial hincapié en el papel que la vitamina D protagoniza en la preservación del sistema óseo, en la evitación de las caídas y en la necesidad de su administración por los cauces correctos dictados por la ciencia médica.
Presentación de D. Juan Manuel García-Cubillana de la Cruz
El doctor y académico D. Juan Manuel García-Cubillana de la Cruz, vicepresidente de la Academia de San Romualdo, tuvo a su cargo la presentación del conferenciante. Recordó cómo en el siglo XVIII el naturalista francés Conde de Buffón estimó la longevidad del homo sapiens varón en apenas 70 años, una cifra que contrasta drásticamente con la realidad actual. En este sentido, aclaró que no debe confundirse el concepto puramente biológico de longevidad con el de esperanza de vida. Apoyándose en los datos oficiales, el académico expuso una radiografía del éxito de la salud pública contemporánea y sus proyecciones futuras, revelando que la esperanza de vida actual en España ha alcanzado una media de 86,3 años en las mujeres y de 81,1 años en los varones, y que en el horizonte del siglo XXI, las proyecciones indican que una parte considerable de los niños nacidos en este siglo superarán de forma habitual los 100 años de vida. Ante este escenario, García-Cubillana destacó la importancia de la geriatría como disciplina médica para el siglo XXI, orientada no solo al diagnóstico y tratamiento, sino a una perspectiva integral centrada en la promoción de la salud y la prevención de riesgos, señalando específicamente las caídas como una de las causas más severas de morbimortalidad en la tercera edad.
Ya en las referencias al conferenciante invitado en esta nueva sesión académica de martes, el doctor García-Cubillana definió al profesor Benítez Rivero como un profesional de referencia indiscutible en la materia. Destacó que su tesis doctoral estuvo centrada precisamente en los test de riesgo de caídas en ancianos, obteniendo la máxima calificación con mención internacional y el premio a la mejor tesis por la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN). Así mismo, referenció su labor en el Servicio Andaluz de Salud (SAS) como médico de familia durante 38 años, su ejercicio durante tres años en la residencia de ancianos de la Diputación de Cádiz y la coordinación del programa de mayores en el centro de salud La Laguna. El ponente cuenta en su haber con 5 libros, 139 capítulos científicos publicados y 83 artículos en revistas nacionales e internacionales de geriatría, además de haber impartido más de centenar y medio de conferencias.
Como anécdota con sentido del humor, D. Juan García-Cubillana de la Cruz dijo que la Junta de Gobierno de la Academia había aprobado sin discusión alguna la celebración de esta conferencia porque «el 88,8% de los miembros de dicha junta supera ampliamente los 65 años de edad».
Llamamiento a la acción y a evitar las causas de la caídas
El doctor Benítez Rivero no dudó en comenzar su disertación con una afirmación crítica. Así, afirmó que «lamentablemente, en el sistema sanitario público andaluz no existe la atención geriátrica. Somos la única comunidad autónoma de España en la que no hay geriatría ni en los hospitales ni en atención primaria. Es una lucha por la que trabajos constantemente», aseveró.
Antes de introducirse en materia, el especialista jerezano quiso dedicar su conferencia a su colega pediatra y profesor D. Carlos Martínez Manzanares, fallecido horas antes a los 86 años de edad.
Ya en sus palabras, el conferenciante fue categórico al estructurar las causas de las caídas en dos grandes variables: factores intrínsecos (inherentes al individuo) y extrínsecos (relacionados con el entorno). Apoyándose en las proyecciones del Instituto Nacional de Estadística (INE) —que fijan la esperanza de vida en España en los 86,3 años para las mujeres y 81,1 para los varones—, el doctor advirtió que nos enfrentamos a una sociedad «muy envejecida» donde más del 20% de la población supera ya los 65 años (alcanzando los 10 millones de personas en España). Para ofrecer más datos al respecto del tema de su conferencia aportó los obtenidos a través de décadas de investigación propia. Así, desveló que aproximadamente el 33% de las personas mayores que viven de forma independiente en la comunidad sufren al menos una caída al año. La incidencia se dispara con los años. Entre los 65 y 74 años se cae el 25% de la población, un porcentaje que casi se duplica hasta alcanzar el 47% en los mayores de 75 años.
El doctor enfatizó un drama clínico habitualmente silenciado: los pacientes que entran en un bucle de inestabilidad. Según sus datos, el 22% de los mayores sufre caídas de repetición, existiendo ancianos que llegan a caerse hasta 10 veces en un solo año. Curiosamente y respecto a los guarismos relacionados con las roturas, solo entre el 3% y el 10% de las caídas provocan una fractura. «Esto, lejos de ser una buena noticia, provoca que el 90% restante de las caídas no se comuniquen ni se anoten en las historias clínicas por vergüenza, miedo a la pérdida de autonomía o simple infravaloración familiar, invisibilizando un síntoma vital que avisa de una patología subyacente», aseguró el conferenciante, que continuando con gráficos proyectados en pantalla para una mejor y sintetizada visión del público respecto a sus palabras, pasó a detallar los lugares habituales donde las personas ancianas sufren las caídas, detallando los lugares exactos dentro del domicilio (51% de los casos) y fuera del domicilio (48,5% de los casos), siendo especialmente crítico con las condiciones a las que se tienen que enfrentar las personas mayores en la sociedad actual a la hora de pasear: aceras levantadas, árboles con alcorques rotos, calles estrechas, avenidas amplias sin isletas centrales para descansar en el paso…
Sarcopenia y vitamina D
Revelando que cada año se registran en España unos 150.000 ingresos hospitalarios de mayores de 65 años motivados por caídas, el doctor Benítez Rivero continuó aportando más datos hasta llegar a la correlación científica entre la sarcopenia (pérdida de masa y función muscular), la fragilidad y el déficit endémico de vitamina D. El ponente lamentó profundamente el desconocimiento generalizado que aún impera en el propio sector sanitario, donde muchos facultativos siguen relegando la vitamina D a un mero papel secundario en el tratamiento de la osteoporosis en mujeres menopáusicas. Para corroborar su tesis, el Dr. Benítez expuso los resultados obtenidos en su propia investigación clínica sobre una cohorte de 961 pacientes mayores en Andalucía (con una edad media de 83 años, un 32% de hombres y un 67% de mujeres). «»No se entiende que se prohíba o se restrinja a los médicos de cabecera solicitar una analítica de vitamina D que apenas cuesta 4 euros al sistema público, cuando se autorizan sin parpadear troponinas de alrededor de 23 euros», denunció con dureza en alusión a las restricciones presupuestarias de distritos sanitarios andaluces. Por último, el Dr. Benítez Rivero desveló en primicia académica las curvas de supervivencia de Kaplan-Meier pertenecientes a la segunda fase de su estudio (seguimiento durante los años 2023 y 2024). Los datos preliminares demuestran de forma robusta no solo que los pacientes adecuadamente suplementados con prohormona vitamina D dejan de sufrir caídas de repetición, sino que presentan una curva de supervivencia y longevidad significativamente mayor que aquellos que no reciben el tratamiento o que toman formulaciones menos eficaces.
Finalmente, el ponente apeló a la corresponsabilidad, repartiendo la carga de la prevención de factores extrínsecos entre las administraciones locales y la propia institución familiar.
Tras la conferencia del doctor Benítez Rivero se produjo un turno de preguntas y respuestas con el público, previo a que el presidente de la Academia de San Romualdo, D. José Enrique de Benito Dorronzoro, agradeciera al conferenciante su presencia y haciendo hincapié en la necesidad de comprender que la atención a la tercera edad «implica a todos».
En el canal oficial de la Academia en YouTube puede visionarse el acto en su totalidad. Se adjunta una galería fotográfica.




















