«El tiempo posee una característica central tal y como lo percibimos: es una entidad fluida que ordena nuestras vidas»

La Academia de San Romualdo de Ciencias, Letras y Artes celebró, el martes 14 de diciembre, sesión de junta pública y solemne en la que se procedió al nombramiento de D. Francisco Javier Galindo Mendoza, capitán de navío y doctor en Ciencias Físicas, como académico de esta institución en la rama de ciencias. El acto, celebrado en el auditorio del Centro de Congresos ‘Cortes de la Real Isla de León’, contó con numeroso público asistente que asistió a la imposición de la medalla de académico al señor Galindo por parte del presidente de la Academia, D. José Enrique de Benito Dorronzoro, y la entrega del diploma acreditativo al recipiendario, cuya contestación a su discurso la pronunció D. Fernando Belizón Rodríguez, vocal de Ciencias de la Junta de Gobierno de la institución académica.

Este nuevo acto de la academia se inició con la constitución de la mesa, la lectura del acta del acuerdo de nombramiento de nuevo académico a cargo de la secretaria general, Dª Adelaida Bordés, y el posterior discurso de D. Francisco Javier Galindo, titulado ‘Experiencia y percepción del tiempo. ¿Es el tiempo una ilusión?’.

Previo al discurso, y conforme a las normas recogidas en el reglamento académico, el recipiendario subió al estrado acompañado por los dos académicos nombrados más recientemente, en este caso D. José Manuel Bravo Vila y Dª María Elena Martínez Rodríguez de Lema. Posteriormente, Galindo Mendoza ofreció un discurso en el que se adentró, de manera muy explicativa y acompañado de imágenes proyectadas, en un tema complejo donde no faltaron las referencias a varias personalidades científicas y experimentos que han servido para tratar de conocer «si el tiempo tiene su propia naturaleza, si está en nuestra mente, que intuimos lo que puede ser pero no alcanzamos a explicar exactamente qué es. Y nos preguntamos: ¿Existe realmente el tiempo?». Fueron estas algunas reflexiones y preguntas nada más comenzar su disertación.

En este sentido, el conferenciante advirtió que, a su juicio, existen por tanto dos cuestiones diferenciadas que constituyeron las dos líneas maestras de su exposición, la primera de ellas se refiere a la Experiencia y Percepción del Tiempo, y la segunda a su naturaleza tal cual es interpretada por la física clásica y moderna.

En el primer apartado, el disertador invitó a pensar sobre el efecto que produce el tiempo y su paso en las personas y sus percepciones en función de los estados emocionales o de ánimo, así como de la agradabilidad o padecimiento de los hechos que suceden en el momento en cuestión. Así mismo, hizo un repaso sobre las creaciones de la humanidad para medir el tiempo, especificando que a la invención de los relojes de Sol y de las clepsidras, o relojes de agua, hace unos cinco mil años, siguió la del reloj mecánico en el siglo XIV de nuestra era, el reloj de péndulo en el siglo XVII y el reloj de cuarzo, ya en pleno siglo XX. «Pero los mayores avances en la búsqueda de ese “reloj perfecto” se han producido desde mediados del pasado siglo, sobre la base de transiciones electrónicas en el interior de un átomo, en lo que denominamos “relojes atómicos”, circunstancia que aprovechó para citar el importante papel que en este sentido desempeña el Real Observatorio de la Armada en San Fernando, del que el nuevo académico fue director desde 2018 hasta hace escasos meses.

Ya en el segundo bloque de su discurso, referido a la naturaleza del tiempo, quiso comenzar haciéndose una pregunta. ¿Es el tiempo algo irreal que inferimos a partir de los cambios experimentados a nuestro alrededor, o realmente tiene su propia entidad y existencia? Así, citó a Steven Weinberg, premio Nobel de Física en 1979 y considerado uno de los padres de la física moderna, quien decía acerca del tiempo: “Hay una vieja broma sobre el tiempo: es la forma que tiene la naturaleza de evitar que todo suceda a la vez”.

Galindo Mendoza advirtió que, a diferencia del espacio, el tiempo tiene un orden natural. Si A influye en B, entonces B siempre es posterior en el tiempo. Esta es la característica central del tiempo tal como lo percibimos: como una entidad fluida que ordena nuestras vidas. Entonces, estamos viviendo en un presente que avanza por una línea de tiempo imaginaria a un ritmo establecido. La metáfora implica la existencia de una especie de tic-tac universal que establece el ritmo con el que se mide todo lo demás. Pero… ¿Qué es ese otro tiempo?», aseveró no sin antes indicar que con esta posibilidad «se nos complica el problema».

«Podríamos pensar en el tiempo que fluye de un pasado real a un futuro aún no real, pero nuestras teorías actuales del espacio y el tiempo nos enseñan que el pasado, el presente y el futuro son todos igualmente reales, y fundamentalmente indistinguibles. Cualquier sensación de que nuestro “ahora” es de alguna manera especial, o de que el tiempo pasa por él, es una ilusión creada en nuestras mentes», afirmó el conferenciante, citando a científicos como Isaac Newton, padre de la física moderna y del cálculo, señalando que Newton argumentó la existencia de un tiempo absoluto, e independiente de los eventos que ocurren en el tiempo. Un tiempo que pasa uniformemente sin importar si algo sucede en el mundo, y que distinguía de la forma del tiempo que se puede medir, aquel tiempo concebido en la vida común en términos de su relación con los cuerpos sensibles, al que llamó tiempo relativo. «Tal distinción entre el tiempo absoluto o verdadero, y el tiempo relativo, fue afanosamente argumentada como algo necesario y justificado. Este punto de vista es conocido como sustantivista, absolutista o platinista con respecto al tiempo, pues fue Platón el primer gran filósofo en apoyarlo entre los siglos V y IV antes de Cristo».

No faltaron las referencias a la teoría de la Relatividad de Albert Einstein. «De la observación de que la velocidad de la luz en el vacío es constante en cualquier sistema inercial, dedujo entre otra cuestiones fenómenos como la dilatación del tiempo, según el cual, la marcha de un reloj que se mueve en relación con un observador será más lenta que la de otro reloj que está en reposo en el propio marco de referencia del observador. Dicho de otro modo, el tiempo se ha ralentizado para el reloj en movimiento, pero eso es cierto solamente en el contexto del sistema de referencia del observador. Localmente, el tiempo siempre está pasando al mismo ritmo. La relatividad especial elimina toda posibilidad de existencia de un tiempo y de un espacio absoluto en el conjunto del universo», aseveró, hablando también sobre la simultaneidad de las cosas que ocurren como concepto relativo.

Los conceptos de ‘bloque creciente’ y la mecánica cuántica, también estuvieron presentes en su discurso de ingreso, especialmente con un ejempl conocido universalmente: el gato de Schrodinger: encerrado en una caja con un frasco de veneno cuyo sello puede estar o no intacto, está vivo y muerto al mismo tiempo, y es así hasta que se abre la caja y lo encontramos en una de las dos posibles situaciones: vivo o muerto. «Tales rarezas cuánticas son un golpe para la concepción del universo de bloque con un pasado, presente y futuro igualmente reales, pues incluso si supiéramos todo acerca del estado del universo en el momento actual, no puede predecirse lo que ocurrirá mañana. El futuro no puede ser real porque ni siquiera está fijado todavía».

Finalmente, y recordando a uno de los grandes genios científicos de la humanidad, el señor Galindo Mendoza se preguntó si realmente necesitamos lamentar el paso del tiempo. «Einstein, por su parte, se consoló al ver el universo atemporal que había ayudado a crear, reconfortando a la familia de un amigo recientemente fallecido con las siguientes palabras: “Ahora se ha ido de este extraño mundo un poco antes que yo. Eso no significa nada. La gente como nosotros, que creemos en la física, sabe que la distinción entre pasado, presente y futuro no es más  que una ilusión obstinadamente persistente”.

Tras su discurso y la recepción de la medalla y el diploma que le confiere al conferenciante su condición de académico, tomó la palabra el vocal de Ciencias de la Academia, D. Fernando Belizón, para contestar al recipiendario. Basó su réplica en tres partes: la primera de ellas, haciendo referencia brevemente a las normas que legitiman jurídicamente el funcionamiento de la Academia. La segunda estuvo dedicada a relacionar los méritos que concurren en el recipiendario, y la tercera para «animar, exhortar, arengar, o motivar a nuestro nuevo académico, una vez que ya pertenece a la corporación, para que asuma, practique y defienda los valores que mantienen y transmiten las Reales Academias. Valores como la búsqueda de la excelencia en toda actividad que se desarrolle, o el rigor, o el trabajo bien hecho, el compañerismo, el compromiso, en definitiva, el anhelo de siempre querer lo mejor y dar el máximo por y para nuestra Academia». El señor Belizón calificó el discurso del nuevo académico como «riguroso, novedoso, bien estructurado, ameno, muy completo, ha huido de tecnicismos a fin de hacerlo entendible por todo el público, y de temática muy apropiada y afín a la ciudad de San Fernando y a muchos marinos que nos encontramos hoy aquí. No podía esperarse menos de uno de los mayores expertos a nivel nacional e internacional en el campo de la medida del tiempo en la que es un auténtico maestro con muchísima experiencia».

Tras su intervención, el presidente de la Academia felicitó a D. Francisco Javier Galindo Mendoza y dio por levantada la sesión.

Ofrecemos el vídeo completo del acto con el discurso de ingreso y la contestación y tras él una galería fotográfica del acto.

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