Pasado y futuro de los eclipses: de lo observado por Ulloa en 1778 a los «extraordinarios espectáculos» que nos aguardan desde agosto de 2026 hasta enero de 2028

Enriquecedora, divulgativa e informativa conferencia la pronunciada el martes 21 de abril de 2026 por D. Teodoro López Moratalla, doctor en Ciencias Físicas y académico de San Romualdo, titulada «De cómo Antonio de Ulloa observó un eclipse solar desde la mar y de lo que entonces concluyó» y enmarcada en la programación del curso académico 2025-2026.

Y aunque el nombre de su disertación hacía presuponer una exposición detallada de los acontecimientos que rodearon al citado marino y científico cuando desde la cubierta del buque El España fue testigo del eclipse solar acaecido el 24 de junio de 1778, dejando para la posteridad un compendio de datos manuscritos que sirvieron para estudios astrofísicos posteriores, la realidad fue que la conferencia de López Moratalla fue mucho más que eso, porque el capitán de navío y exdirector del Real Observatorio de la Armada con sede en San Fernando impartió una conferencia apoyada en un doble gancho narrativo: la épica de un marino ilustrado del siglo XVIII que se enfrenta a un eclipse desde un barco, pero todo ello preludiado por una primera parte de su oratoria centrada en las expectativas generadas en torno a la cadena de eclipses que volverá a atraer a millones de observadores entre agosto de 2026 y enero de 2028. Tres eclipses ya anunciados que, como señaló D. Teodoro López, se convierten en «un fenómeno extraordinario» con especial incidencia en el que acontecerá el 2 de agosto de 2027 por lo que supondrá visionarlo desde España privilegiadamente con respecto a otras zonas del mundo. «Un espectáculo impresionante», se atreve ya a calificarlo el académico desde un año y casi cuatro meses antes de que tenga lugar.

Pero como indicábamos, la conferencia de López Moratalla fue brillante en su enfoque porque en una hora fue capaz de enlazar lo que está por llegar hasta 2028 y lo que aconteció hace dos siglos y medio. La combinación funciona porque conectó pasado y presente sin forzar analogías: en ambos casos, el eclipse es un acontecimiento que exige técnica, paciencia y una mirada informada. La figura de Ulloa aportó el relato histórico, y la previsión de los próximos eclipses dio urgencia y actualidad al público que se dio cita en el auditorio del Centro de Congresos Cortes de la Real Isla de León. De esta manera, la conferencia no fue una simple evocación histórica, sino una pieza de divulgación que enlazó archivo, observación y preparación para eventos futuros. En conjunto, el contenido de la conferencia puede resumirse como una reconstrucción histórica y científica de una observación excepcional: la del eclipse total de Sol de 1778 por Antonio de Ulloa, realizada desde la mar, y su conexión con la gran oportunidad observacional que representan los eclipses visibles en España en 2026, 2027 y 2028. El relato de Ulloa aporta la dimensión heroica e intelectual del siglo XVIII; la previsión actual de eclipses aporta contexto contemporáneo y proyección pública. El resultado fue una pieza de divulgación con ambición académica, apoyada en hechos astronómicos, documentación histórica y una lectura cultural del fenómeno.

Apoyado en la proyección de imágenes y vídeos dinámicos, López Moratalla no quiso dejar pasara la oportunidad para dotar su conferencia de un marcado carácter divulgativo. Por ello explicó como preámbulo qué son los eclipses, por qué suceden (y por qué no cuando la lógica puede hacernos creer que deben producirse) o  cuáles son las claves para conocer porqué desde cada lugar de la tierra se divisan estos fenómenos de distinta manera. En este sentido, la visibilidad depende de la geometría exacta del alineamiento y de dónde caiga la sombra lunar sobre la tierra en ese momento. Por eso en España, en los eclipses próximos, unas regiones verán la totalidad y otras solo una parte: todo depende de si están dentro de la franja de totalidad o fuera de ella. En el caso del eclipse de 2026, por ejemplo, la franja de totalidad cruza desde Galicia hasta Baleares, mientras que en buena parte del sur se verá de forma parcial. El conferenciante ofreció gráficos sobre los eclipses venideros explicando su potencial de visibilidad según estas franjas. En resumen, López Moratalla lo presenta como un fenómeno de alineación y perspectiva: no es solo que «ocurra» un eclipse, sino que cada lugar de la tierra lo ve de manera distinta según entre o no en la franja de sombra.

Sí quiso el orador recordar que en enero de 2019 pronunció una conferencia, en el mismo lugar donde estaba aconteciendo esta última, enmarcada en el curso de la Academia de San Romualdo de entonces, y que trataba con mayor detalle los fenómenos de los eclipses, por lo que invitó al público asistente a visitar el canal oficial de la Academia en YouTube para visionar la citada disertación o revisionarla en el caso de que hubiera sido vista en su día, remarcando que en el canal académico en esta plataforma se encuentran todas las conferencias y actos de esta institución desde hace numerosos años.

Ulloa aquel 24 de junio de 1778

Ya en lo que respecta al eclipse solar visto por Antonio de Ulloa, cabe advertir que el marino que encabezó aquella campaña a América y su periplo no solo vio el eclipse aquella jornada de regreso en junio de 1778, sino que lo describió como una observación casi de frontera entre la astronomía y la navegación, hecha en condiciones muy precarias y, a la vez, con enorme valor científico. Según el relato, fue siguiendo cómo el Sol se iba ocultando poco a poco hasta que se produjo el primer contacto interior de los limbos, momento en que el disco solar quedó totalmente tapado y comenzó la fase de totalidad. En su propio lenguaje, esa fase fue la «detención», y duró apenas unos minutos, como D. Teodoro López narró en su conferencia, que además detalló para poner al público aun en mayor situación cuáles eran los elementos y artilugios con los que contó Ulloa en su buque para poder ver el eclipse y extraer conclusiones: un catalejo, pequeños anteojos, un octante, incluso algún objeto averiado…

Lo que más destaca en su relato es que, durante la totalidad, no vio solo el oscurecimiento del cielo, sino también un brillo anómalo alrededor del Sol ocultado por la Luna. Lo describió como un “anillo refractario de sus rayos” o como una especie de antorcha solar vista a través del cuerpo lunar, una imagen que hoy se relaciona con la corona solar. Además, algunos estudios posteriores señalan que él y otros oficiales detectaron también un punto luminoso sobre el disco oscuro de la Luna, un fenómeno excepcional que se ha reinterpretado después como un caso raro de Fenómenos Lunares Transitorios (TLP en sus siglas en inglés) nombre con el que se conoce a los destellos, luces, oscurecimientos o cambios de color breves y localizados en la superficie de la Luna, conocidos desde el siglo XVII y que suelen durar minutos.

Uno de los aspectos más relevantes de la conferencia de López Moratalla es que presenta a Ulloa como un científico ilustrado que trabajó con elementos limitados e imprecisos pero con una gran meticulosidad a la hora de plasmar las experiencias adquiridas. Por eso su testimonio no vale solo por el eclipse en sí, sino porque muestra cómo se hacía ciencia en el siglo XVIII: observando, anotando, comparando y tratando de explicar lo que todavía no se entendía del todo. En resumen, lo que vio Ulloa fue la totalidad del eclipse, la corona o resplandor solar y, probablemente, un punto luminoso anómalo sobre la Luna, todo ello desde una nave en plena navegación, y para el que «aún realmente no hay explicación sobre el porqué sucede» como aseveró el conferenciante.

Todo este compendio de apasionantes hechos y datos pueden comprenderse mejor ampliándose la información sobre lo expuesto por D. Teodoro López al visionarse el vídeo de su conferencia, alojado en el canal oficial de la Academia en YouTube. Se adjunta además una galería fotográfica de una conferencia muy preparada por su orador, que recibió la gratitud del presidente de la institución académica, D. José Enrique de Benito Dorronzoro, al finalizar su disertación. Al inicio del acto, la secretaria general, Dña. Adelaida Bordés, leyó el acta por el que se decidió celebrar la conferencia y ofreció una semblanza curricular y profesional de D. Teodoro López Moratalla, que desempeña además el cargo de censor en la Junta de gobierno de la Academia.

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